La simbiosis entre el silencio y la palabra nunca deja de sorprenderme. Ese momento en el que dejo de pensar en el lenguaje para que el lenguaje me piense a mí, ese momento, es cuando existo y a partir de allí me reconstruyo.
Entonces: la escucha activa también es aprender a silenciar la voz propia o ajena que hace daño.










